Blog de Nacho Rivas

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Las narrativas en la escuela centran una nueva cita de Beer for Science – Universidad de Málaga

El pasado 14 de abril participé en esta experiencia, realmente gratificante, de hablar de educación y de investigación, con un grupo de amigos y personas interesadas, con una cerveza delante. Una forma de transmitir y de compartir realmente diferente. Mi agradecimiento a la UMA por contar conmigo para poder desarrollar mis ideas en este ambiente de diálogo, distendido, pero crítico y exigente. Comparto la nota que la web de la UMA ha sacado sobre el evento que es una síntesis bastante buena de lo que allí hablamos.

Universidad de Málaga

Origen: Las narrativas en la escuela centran una nueva cita de Beer for Science – Universidad de Málaga

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El investigador de la UMA Nacho Rivas analizó cómo la forma de construir la realidad a través del discurso colectivo afecta al ámbito escolar

La quinta cita de esta nueva edición de las tertulias Beer for Science estuvo dedicada a las narrativas en el entorno de la escuela. El profesor Nacho Rivas, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar, explicó cómo los relatos que contamos para construir la realidad afectan a todos los ámbitos de la vida. El experto destacó la importancia de la investigación narrativa como forma de conocimiento que interpreta la realidad desde la óptica de la identidad. Este enfoque permite representar dimensiones relevantes de la experiencia (como sentimientos, propósitos o deseos) para configurar la construcción social de la realidad.

Las historias son importantes porque vivimos a través de ellas, tanto de las personales como de las institucionales. Como analizó el investigador, “el sujeto, aunque haga su propio relato, se construye grupalmente a través de la experiencia, que está ligada a las tradiciones ideológicas, académicas, sociales, políticas…” En este sentido, explicó que “en todo contexto existe un relato hegemónico imperante, y deconstruir este relato resulta imprescindible para comprender la realidad y poder dar forma a un discurso diferente que tenga capacidad de transformación. La narración de lo vivido nos vincula con los otros y con la acción”.

El experto puso el foco en la escuela, institución en la que pasamos gran parte de nuestra vida, como parte afectada de esos relatos imperantes. Rivas afirmó que es necesaria la existencia de voces críticas que trabajen en discursos alternativos mediante un proceso democrático y colaborativo. Los asistentes, la mayor parte de ellos involucrados en el ámbito educativo, pudieron intervenir en el debate para aportar sus vivencias en la escuela y resolver sus dudas de la mano del investigador.

A lo largo de la tertulia, el profesor hizo hincapié en la importancia de la subjetividad a la hora de analizar cualquier discurso. Para ello analizó diferentes relatos de profesores y alumnos sobre sus vivencias en la enseñanza y el aprendizaje. De manera dinámica, el público trató de interpretarlos bajo su propia experiencia, poniendo de manifiesto la subjetividad con la que lo hacían y enriqueciendo de esta forma el análisis.

Las tertulias Beer for Science, iniciativa del Servicio de Publicaciones y Divulgación Científica desde el Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, tratan de acercar la ciencia a todos los públicos mediante charlas con los expertos en un contexto distendido y ameno. El programa, que recibe además el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, cuenta aún con dos citas más presentadas por expertos de diferentes áreas del conocimiento en el ámbito de la Universidad de Málaga. Se trata de una magnífica oportunidad para acercarse a la ciencia fuera del laboratorio de la mano de quienes trabajan en ella a diario.

Huelga de la educación, política por supuesto.

Llama poderosamente la atención que en relación a la huelga de estudiantes de esta semana no se le ocurra mejor argumento al ministerio, y en particular a la Sra. Gomendio, de afirmar que ésta es “una huelga política que tiene poco que ver con el ámbito educativo”. Evidentemente, tengo que darle la razón en este caso y sin que sirva de procedente: Esta es una huelga política, como todas las huelgas, ya que pretende denunciar las malas políticas educativas que se están haciendo por parte del gobierno, manifestar un desacuerdo de la mayoría de la comunidad educativa e intentar un cambio de rumbo de una ley errática, involucionista, caduca, ideológica y, sin duda, nada pedagógica.

MANIFESTACIÓN DE ESTUDIANTES EN MADRID

Pero Sra. Gomendio, también la huelga es educativa, porque está enseñando a los jóvenes, a las niñas y a los niños, y a las familias, que los derechos no se regalan, sino que se conquistan. Que la sociedad es de todas y de todos y que solo desde el compromiso colectivo podemos construir una sociedad más justa, más democrática y más solidaria. En un momento en que los políticos se hartan de confundir los términos hablando de la necesidad de hacer “más pedagogía” para que la población entienda y acepte las reformas con las que nos castigan, no está de más colacar la educación en su término justo. Pedagogía no es igual a manipular para vencer. Ni educación es igual a asimilar libros de texto vacuos y sin sentido. Educar es buscar el sentido del mundo, de la sociedad y de la vida, desde la participación, la colaboración y la justicia. Por tanto, una huelga que busca recuperar el papel de la ciudadanía en la construcción de sentido de la participación política, es una huelga política, que educa.

Muchos y muchas de nosotros, incluidos algunos de los que ahora gobiernan desde estas posiciones retrógradas, durante los complejos tiempos de la dictadura y la transición conquistamos los derechos de los que disfrutamos ahora protestando en la calle, bajo la amenaza del manto gris de la represión, con sus porras, sus gases, sus torturadores y sus sicarios. Esa lucha fue una de nuestras escuelas y parte importante de nuestro aprendizaje. Es difícil de creer que hayamos vuelto a lo mismo, salvo que en lugar de gris, la represión ahora tiene otros tintes y otras estrategias. Pero no deja de ser represión.

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Huelgas que educan, huelgas que construyen frente a políticas que van contra la sociedad y la ciudadanía. Por supuesto que es política; como la educación misma.

La investigación educativa a debate

Hoy cumplí con el requisito de presentar el proyecto de investigación correspondiente a la convocatoria de I+D+I. Un plazo muy reducido, un papeleo ingente, unos requisitos kafkianos, … en definitiva una pleitesía pensada para echar atrás las pretensiones de investigar de este país. El primer paso para investigar es superar la prueba de las solicitudes, lo cual ya supone un proceso de indagación a prueba de las mentes más sesudas de la ciencia española. Llama la atención que los propios vicerrectorados de investigación hagan consultas reiteradas y continuas al ministerio para aclarar los términos de la convocatoria para obtener, para colmo, respuestas contradictorias. Parece que todo está pensado para confundir. Sin duda, este es el mejor modo para que nadie investigue en este país. Una vez superada la prueba de interpretar la convocatoria, está la de rellenar la aplicación, y si hay suerte, que el sistema operativo y el navegador con el que trabajas normalmente coincida con los que el ministerio ha previsto para tal fin. Lo cual no suele ser fácil tampoco. Por último, superada la prueba de la burocracia, nos enfrentaremos a la de la política; eso es, a las “interpretaciones” que hagan los evaluadores de los proyectos. El tema que no está muy claro como hay que superar este obstáculo, dada la opacidad que caracteriza este proceso y las sorpresas que suele generar la lista de proyectos aprobados. Si se es capaz de saltar estos dos muros, posiblemente a uno le queden ganas de afrontar las tareas que se han planteado, si es que el presupuesto aprobado se aproxima en algo a lo solicitado. Sin duda escribo esto desde el cansancio de varios días dedicados en exclusiva a este tema, junto con los compañeros y compañeras de camino.

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Acompaño este desahogo con algo que escribí hace no mucho, publicado en la Revista Educación, Lenguaje y sociedad, de la Universidad Nacional de La Pampa, Argentina, en la que hacía una valoración del sentido de la investigación educativa hoy en día. Creo que es oportuno para el momento que estamos viviendo. El trabajo se llama, “Investigar en Tiempos de globalización, ¿el canto del cisne?”. Dicen que el cisne tiene un canto muy especial cuando sabe que su fin está cerca. Espero sirva para el debate.

Carta por la ciencia

Comparto la “Carta por la ciencia” que se está moviendo para en las redes. En Change.org se inició el proceso de recogida de firmas  para solicitar al ministerio un cambio en la política científica. Su difusión es importante para revertir una situación que se está haciendo cada vez más insufrible, preocupante desesperanzada. El futuro como país también se juega en la ciencia.

 

Ante la situación en la que se encuentra la I+D+i en estos momentos en el país y el inminente proceso de elaboración de los Presupuestos Generales de Investigación para el año 2014, con un horizonte anunciado de mejora presupuestaria, el colectivo Carta por la Ciencia se ha dirigido esta semana a todos los partidos del arco parlamentario para solicitarles una reunión urgente con el fin de hacerles llegar nuestra visión de las medidas más urgentes e indispensables a adoptar en estos presupuestos con el objetivo de alcanzar unos niveles mínimos que permitan preservar la competitividad del sector de la I+D tan castigado en los últimos años.

Las propuestas que esperamos que tanto el gobierno como los partidos políticos puedan incorporar a sus iniciativas en torno al próximo debate de los presupuestos son las siguientes:

1.- Recuperación de los niveles de financiación pública existentes en 2009, a lo largo de los tres próximos ejercicios presupuestarios, de forma que nos aproximemos al promedio europeo del 0,6% del PIB de inversión pública en I+D en los capítulos 1 a 7 (ha caído desde 4.276M € a 2.267M € en el periodo indicado), deberían incrementarse los recursos en 1.909M € en tres años, lo que supone un incremento anual de 636M €. De esta forma podríamos comenzar a recuperar nuestra posición en Europa en cuanto a inversión pública en I+D y con ello marcar una senda de futuro para el país.

2.- Eliminación de los actuales límites de la tasa de reposición de empleo público en el sector de I+D, de modo que puedan incorporarse nuevos recursos humanos de acuerdo a las necesidades reales del sistema de I+D+i y a su convergencia con Europa en científicos por habitante.

3.- Dotación de suficientes recursos para el Plan Estatal de Investigación 2013-2016 de modo que se puedan lanzar y regularizar todas las actuaciones anuales previstas en el mismo cumpliendo los plazos tanto de convocatorias como de resolución de las mismas y llevando a cabo la inyección de recursos en el sistema público de investigación para evitar el colapso de una parte significativa de sus instituciones más emblemáticas.

4.- Creación de la Agencia Estatal de Investigación dotada de unos presupuestos plurianuales adecuados para poder constituirse como una institución autónoma e independiente.

Carta por la Ciencia ha renovado asimismo la petición de entrevista a la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, remitida tras las manifestaciones celebradas el pasado 14 de junio, en más de 20 ciudades, en la que se ha convertido en la mayor movilización en defensa de la investigación pública celebrada en nuestro país y cuyas reivindicaciones no fueron escuchadas por el MINECO. Pensamos que desde su posición como Vicepresidenta Económica puede y debe coordinar los esfuerzos y las decisiones urgentes que han de tomarse para salvar un sector como el de la I+D, clave para el futuro de nuestro país.

Recibid un cordial saludo,

Colectivo Carta por la Ciencia.

elitismo y universidad

Se sigue escribiendo, y sin duda se seguirá escribiendo mucho más, sobre el decreto de recortes en educación y en la universidad. NO quiero redundar en argumentos ya dados, en torno a la nueva situación laboral que se plantea, con los que concuerdo absolutamente. La situación es grave y pone a la universidad en una coyuntura crítica, salvo que los rectores y gestores de la universidad asuman con claridad y contundencia la defensa de una universidad para todos, más democrática y con más contenido académico e investigador. En definitiva, que se crean y actúen a favor de la tan denostada, políticamente, autonomía universitaria. Si atendemos al primer escrito de la CRUE, todavía podíamos tener cierta esperanza de que fuera así; si atendemos a la nota de prensa posterior a la reunión con el ministro, más parece que el interés está en el reconocimiento de su propio status como gestores que en defender a la institución y a sus ocupantes de forma decidida.
Una de las cuestiones que más me preocupan de esta situación, que ya anunciaba en mi escrito anterior: el avance hacia la elitización (si se me permite el palabro) de la universidad. Una primera razón viene de la mano de la subida de las tasas. Las universidades ya están echando cuentas de la bajada que va a suponer en el número de matriculados para el próximo curso académico. La segunda, en la que me quiero centrar en este escrito, está en relación al profesorado y el ataque radical a sus condiciones de trabajo.
Supongo que el impacto va por barrios, como suele ocurrir en esta institución desde que se instauró la división interesada del conocimiento entre ciencias, letras, técnicas, salud, etc. Pero no quiero entrar en una disputa corporativa que no nos conduce a nada, salvo a que crezca nuestra debilidad. Todas y todos estamos afectados por este nuevo escenario, ya que compromete el futuro de la carrera universitaria y de las posibilidades de crecer académica y científicamente. Deberíamos tener clara conciencia de esto.
Con esta reforma, que tiene más de ideológica que de económica (Soraya Sáenz de Santamaría se harta de repetirnos que están modernizando el país), se establece la separación entre docencia e investigación, con una clara jerarquización entre ambas. Sin duda este es un debate antiguo que podemos correr el riesgo de recuperar en el fragor de la discusión, pero que sinceramente pienso, no es el momento. Este recorte/reforma de la dedicación docente es una forma de priorizar una cierta élite académica, con un criterio que junta los méritos a la edad y castiga las carreras incipientes. Alcanzar 3, 4 o 5 sexenios, además de requerir ciertos méritos, también requiere haber cumplido años en la universidad.
Se ponen varias cuestiones en juego en esta cierta gerontocracia que se avecina:
– Se erige como modelo la individualidad de la investigación. Los sexenios reconocen el mérito de un individuo aislado (incluso se penalizan las publicaciones de más de 3 autores), cuando lo normal es que la investigación sea un trabajo de equipo. Otra cuestión es quién firma los trabajos que luego se publican y con qué criterios. Cuantos sexenios individuales se han construido sobre un trabajo colectivo, del que al final solo constan los nombres principales (los más altos en la jerarquía académica). Becarios de investigación, contratados, jóvenes titulares, etc. quedan relegados en el juego de autoridades. El planteamiento es perverso en sí mismo, como lo es todo el sistema meritocrático basado en el reconocimiento individual.
– El incremento de la docencia aparece como “castigo” para aquellos que no han sido suficientemente responsables (o afortunados) con las investigaciones. Lo cual claramente la sitúa en un nivel de inferioridad. Desde mi punto de vista, la misma moral que lleva al profesorado universitario a ser “malos” investigadores es la misma que no les llevará a ser “buenos” docentes. Sigue siendo un planteamiento perverso. Sin duda el modelo universitario academicista en el que estamos instalados genera un énfasis desmedido en la presencia del alumno en sesiones maratonianas de clase, pero si pensáramos la universidad de otra forma, no sería posible pensar docencia sin investigación ni al contrario. Son dos actividades que histórica (y genéticamente, si se me permite la analogía) han ido de la mano. A menudo acusamos al sistema actual de secundarizado; esto es, que parece una extensión de la secundaria. Desde mi punto de vista la cuestión no es que la secundaria sea necesariamente un mal sistema, sino que la universidad tiene otra especificidad que requiere más autonomía, pero al mismo tiempo, más participación de alumnado. Aunque esto es para hablar más despacio. De momento reitero: la docencia no puede ser el castigo para los que no quieren trabajar.
– Con este modelo se hace casi imposible la posibilidad de iniciar una carrera docente, que justamente es el factor que se debe mimar más en la consolidación de una universidad de calidad. Con este modelo no se favorece la entrada de nuevos y mejores investigadores sino de mano de obra descualificada. Pienso en las posibilidades que se abren para los becarios actuales (en particular en los que tengo más cerca) y sólo veo un camino incierto y, en cualquier caso, absorbido por una actividad reproductora (la mera docencia) que no les permitirá desarrollar una carrera de investigador-profesor. La universidad debe ser creadora de conocimiento, crítico y productivo. Si centramos la tarea docente en horas de clase la única opción que estamos dando al sistema es la de reproducir conocimiento ya dado, del cual el profesorado encargado de tal tarea, es absolutamente ajeno. Esto no es calidad docente, sino esclavitud docente, y pérdida de calidad para el alumnado. Por tanto menor preparación y capacidad de nuestros futuros profesionales.
– Esta situación nos conduce a la generación de una nueva élite (quizás no tan nueva) focalizada en sus propios méritos, y no en la producción y la construcción de conocimiento para la mejora de la sociedad.
La situación no me invita al optimismo, ni mucho menos. Esta debe ser una oportunidad para pensar el modelo de universidad que queremos y el absurdo al que nos conduce esta mezcla explosiva entre un modelo de Bolonia pésimamente entendido y peor aplicado y una política de reformas elitista, perversa y destructora. Toda crisis, dicen los teóricos del tema, es la oportunidad para transformar y mejorar. Aprovechemos la oportunidad y tomemos el toro por los cuernos.

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